Yo testifico ¡Dios está vivo! Cuando vivía una vida inmortal y miserable, vino y me salvó. ¡Dios es el Sanador! Cuando me arrodillé para orar, con el fuego del Espíritu Santo Él sanó todas mis enfermedades. Dios me llamó, Siendo un hombre tímido y común, para ser Su siervo y que extendiera Su palabra. Dios me ha bendecido para ser un pastor poderoso que dirige innumerables personas al cielo eterno.